domingo, 4 de enero de 2009

Primera visita: la casa Luza

"La primera vez que vi que las ventanas se abrían solas me recorrió un escalofrío interno. No estaba solo. Un amigo había sido testigo del mismo hecho-Alvaro Cano, poeta y narrador. Cada noche, antes de regresar a nuestras casas, cerrábamos todas las puertas y ventanas. Cada vez que salíamos a la calle encontrábamos que las ventanas que habíamos cerrado estaban abiertas otra vez. Una vez fui solo, cerré las ventanas y se abrieron nuevamente. No regresé a cerrarlas. Tenía miedo: no sabía qué significaba aquel movimiento salido de una película de terror. Sucedía cada vez que iba a al taller. (p.28)". En su libro, "Luz del desierto. Itinerario del pintor Reynaldo Luza", Carlos García Montero describe así el misterioso encuentro con su tío abuelo fallecido en su antiguo taller de la calle Hernán Velarde en Santa Beatriz.

Fachada de la casa del pintor Reynaldo Luza en el Parque Hernán Velarde. El acceso directo al taller se encuentra a la espalda.

En ese espacio solitario e introspectivo, el pintor Luza se dedicaba a retratar a algunas mujeres de la alta sociedad limeña y a trabajar en sus estudios sobre las dunas y los desiertos limeños. Fue el final de su obra y también la oportunidad para profundizar en la interioridad de sus sensibilidades, después de haber disfrutado de la Belle Epoque en la Europa de entreguerras. Carlos -mejor conocido como Charlie- se ofreció generosamente para hablarnos de sus experiencias en la casa Luza y mostrarnos los lugares donde afirma, ocurrieron hechos difíciles de explicar (continúa...)

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